SOBRE EL AUTOR
Filólogos, bibliotecarios, estudiosos del lenguaje y guardianes de una memoria que estaba a punto de dispersarse, Jacob Grimm (1785–1863) y Wilhelm Grimm (1786–1859) no inventaron los cuentos que los hicieron célebres: los buscaron, los escucharon, los reunieron, los compararon y les dieron una forma destinada a sobrevivir. En plena Europa romántica, cuando las lenguas, las leyendas y las tradiciones populares empezaban a verse como el alma secreta de los pueblos, los dos hermanos emprendieron una tarea inmensa: rescatar relatos transmitidos durante generaciones y convertirlos en literatura sin apagar del todo su respiración oral. Su colección, publicada por primera vez entre 1812 y 1815 bajo el título Cuentos de la infancia y del hogar, acabó reuniendo 211 piezas y se convirtió en una de las obras más influyentes de la cultura occidental. En ella laten el miedo, la astucia, la violencia, el deseo, la justicia poética, la promesa de transformación... Por eso no pertenecen solo a la infancia: son parte esencial del imaginario colectivo de toda la especie humana.